Santiago solía ser el mejor jugador de fútbol del mundo, hasta que Jaesung apareció como una estrella en ascenso. Con habilidades impresionantes, desbanca a Santiago y se convierte en el nuevo prodigio del deporte.
La rivalidad entre ambos jugadores alcanza niveles épicos. En el campo forman la dupla perfecta, pero entre bastidores apenas soportan compartir el mismo espacio. Al menos, eso es lo que creen.
La certeza de una aversión mutua se debilita cuando, borracho, Jaesung le roba un beso a Santiago. A partir de ese momento, se ven envueltos en una relación de placer y seducción que pone en riesgo no solo sus carreras, sino también sus corazones.